La vida es un regalo

Comenzando la educación de nuestr@s niñ@s con responsabilidad, el futuro cambiaría drásticamente.

Últimamente, cada vez más, saltan a nuestro alrededor casos de personas que abusan, que son víctimas de abusos de todo tipo (desde los malotes del colegio que se meten con los chavales por su peso, orientación sexual o porque sí, a los casos de pederastas, tráfico de personas, etc.).
Y estoy convencida de que todos estos temas se podrían atajar creando pequeños seres humanos que se sientan amados, respetados e importantes en el mundo. Es evidente que, cualquier niñ@ que pase por experiencias traumáticas severas, no desarrollará una personalidad sana. Es evidente que la primera responsabilidad siempre va a recaer en los padres y en los educadores.
Cuántas veces hemos visto padres que pasan olímpicamente de sus hij@s. Cuántas veces hemos escuchado de nuestr@s supuestos guías (padres, profesores, monitores de actividades deportivas…) que no valemos para nada, que somos una mierda, que si seguimos siendo así (así cómo, ¿¿ yo mism@??) no llegaremos a nada en la vida…

Esas palabras dejan mella en nuestra alma, de una manera tan profunda que nos terminan convirtiendo en pequeños zombis que siguen la marabunta, que dejan de pensar por sí mismos, que permiten que los demás hagan con ellos lo que quieran, que hacen lo que los demás esperan de ellos sin importarles su propia felicidad. La neurosis se basa en eso, en hacerte pensar que tú no vales nada para que tus valores desaparezcan y así seas dócil ante la vida, para que hagas ese trabajo que no te gusta sin rechistar, para que sigas el camino de baldosas amarillas que ellos (los malos) han preparado para sacarnos hasta el último jugo de libertad que pueda salir de nuestras almas.

Con respecto a los que acosan, opino que no se cuestionan que el daño que hacen es para toda la vida, al menos, l@s más jóvenes (aquell@s acosadores de colegio e instituto que ante su propia pérdida del camino hacen daño a l@s demás). Estas personas realmente no son conscientes del dolor que provocan, o eso quiero pensar. Porque si me paro a pensar por un momento que realmente han llegado a desarrollar un sentimiento de gusto ante todo este tipo de comportamiento, entonces, perdería por completo la fe en la humanidad. Me niego a creer que una persona pueda ser feliz haciendo daño a los demás. Eso es una enfermedad mental grave, no es una persona equilibrada y completa. Es cierto que el ser humano tiene tendencias violentas, como todos los seres vivos. Todos tenemos la capacidad de defendernos, que para eso existe la violencia. Pero, me cuesta mucho aceptar que las personas que hacen daño de una manera tan brutal, realmente reciban algún tipo de recompensa de todo eso. Estoy convencida de que es más dolor lo que siente la gente que se comporta así con los demás. Porque el odio engendra odio, la violencia engendra violencia, y tener una mente y un alma lleno de negrura y malos pensamientos no creo que sea plato de gusto de nadie. Así que, creo firmemente, que si estas personas tuvieran la oportunidad de experimentar amor y paz de una manera completa, descartarían los demás sentimientos como base para su vida. Llámame comeflores si quieres .
Viendo la  película “The whistleblower” conocí la historia de Kathryn Bolkovac, una policía que por circunstancias de la vida acaba en Bosnia por el año 1999, justo después de la guerra. Todos conocemos la guerra de Bosnia, pero, el hecho de que fuera un patio de recreo para los psicópatas del mundo de los ejércitos (no se libra ni Perry, allí pringaba todo tipo de nacionalidad, sexo y raza) me resultó muy fuerte.

Kathryn Bolkovac y Rachel Weisz, la realidad y la ficción de “The whistleblower”. Fuente.

Y me indigno mucho, constantemente, cada vez que leo, oigo o veo una noticia relacionada con tratar seres vivos como si fueran basura. No entiendo cómo estas personas que tratan de esta manera a los seres vivos (personas, animales y plantas) no entienden que la vida es un regalo, es lo único que realmente se nos regala en este mundo. No entiendo cómo puede existir gente que no respete la vida, no solo la de l@s demás, empezando por la suya propia.
Porque tanto los soldados, como las pobres chicas a las que tratan como una mierda, son lo mismo. Están al mismo nivel de cualquier otro trozo de mierda del planeta para los dirigentes, que están demasiado preocupados por mirarse el ombligo mientras cuentan billetes, como para preocuparse de verdad por las personas.
Todo viene de la educación, una persona que valora la vida nunca jamás cosificaría ni trataría a otros seres vivos  de esta manera tan atroz. Desde aquí os invito a reflexionar sobre el valor de la vida, de la libertad, de la necesidad que hay de ser mentes despiertas para poder darles a nuestr@s hij@s un futuro en el que dejen de existir tráfico de mujeres, de niños, de órganos, de animales…
Acabemos con la mercantilización de la vida, con la cosificación del ser humano, con los conceptos de comprar y vender algo que no pertenece a nadie: la vida es un regalo, no lo olvides nunca.
Un abrazo Minimoliano.

Minimol del Campo

Deja un comentario