Animales sociales

Y es que, así describen al ser humano muchos expertos: que si sociólogos, que si antopólogos, que si psicólogos…

Y tienen mucha razón, la verdad es que no somos conscientes de lo que nos influye la sociedad hasta que es demasiado tarde y ya has hecho, y mucho, el ridículo. Un claro ejemplo es el momento groupi, ese en el que a todas tus amigas les gusta un/a cantante y tu, pobre de ti, sucumbes sin pensarlo. Recuerdo mis dolientes 11 años, cuando me vino la regla y estaba empezando a sufrir los primeros vaivenes de las hormonas. Que si ahora subo y el mundo es una mierda, que si ahora bajo y me siento casi una persona normal… Esa fue la época en la que puse a prueba el amor de mi madre, el momento culmen en el que estoy segura, que la hubiese encantado matarme. Gracias mamá, por aguantarme.

Y es que a todas mis amigas las dio por escuchar a la pava de Laura Pausini, y yo no fui menos. Y la tortura a la que hice pasar a toda mi familia, a dia de hoy aun me pesa en los hombros. Es duro, muy duro, y desde aquí pido disculpas públicamente, aunque eso signifique que si tenía algún tipo de reputación, la tire por el retrete. Y es que, acababa yo de escucharla, y empezaba mi vecina de abajo. Y acababa ella, y empezaba la de arriba… A día de hoy, es escuchar esa voz chillona y no hay un pelo de mi cuerpo que no se ponga de punta. Me imagino, que será fruto de las altas dosis de hormonas y desvarío lo que me hacía aguantarla.

Pero, ahí no quedó todo. Los New Kids on the Block, fueron también parte de esa tortura inimaginable que mis pobres padres tuvieron que pasar, aunque en este caso, la culpa fue suya, porque me regalaron mi primer cassette, y claro, no podía dejar de escucharles.

El segundo síntoma de que la sociedad nos empuja a cosas raras fue el momento en el que todas mis amigas quedaban para vestirse iguales. A la pregunta ¿qué te vas a poner hoy? seguía un, no tia, eso no que yo tengo el jersey de cuello alto negro sucio, y no me lo puedo poner… Todas teníamos que ponernos lo mismo: la falda de tubo con los calentadores, el peto vaquero con la camiseta por encima del ombligo… y cuando me empecé a dar cuenta del ridículo que hacíamos, y decidí ponerme otra cosa distinta de lo que mis amigas decidían ponerse para salir, fuí fulminantemente echada del grupo.

Fuente: Quino

La verdad, igual se suponía que yo tenía que sentirme mal o algo porque me echaran del grupo, pero en el fondo de mi corazón, sentía una gran liberación. En ese momento decidí que nadie iba a dictarme nunca ni lo que ponerme ni lo que escuchar. Por esos entonces, tenías que pertenecer a algún topo de tribu urbana. Cuando la gente me preguntaba: pero, ¿¿ tú que eres?? ¿¿rapera?? ¿¿gótica?? yo respondía: soy persona. Y eso fue una sensación de reafirmación sobre mí misma que a día de hoy aún me deja un buen sabor de boca. Fue la primera vez en mi vida que me sentía mayor.

Después de ese paso, vino el del sexo. Mis nuevas amigas, más mayores todas que yo, me miraban raro porque con 13 años no me había tocado nadie las tetas ni el culo. Y es que, estaba muy pero que muy mal visto dejarse tocarse por nadie. La verdad, yo no entendía del todo el motivo por el que tocarte el culo te hacía mayor o especial. Y era raro, porque por un lado había una parte de la sociedad que te miraba mal y te llamaba puta si te besabas y te maniculitanteabas con chicos. Por el otro, había otra parte que te miraba como si fueras extraterrestre si nadie te había tocado las tetas…

Así que, en toda mi fase de experimentación, decidí que de ese fin de semana no pasaba sin que me tocaran las tetas y el culo. Me enganché a un chico y me enrolle con el. La verdad, el chaval no tenía ni idea ni de besar, ni de tocar tetas ni de tocar culo. Así que, sin comprender el afán de nadie porque le tocaran, dejé para más adelante eso de meterme mano. Y cuando le cogí el gustito, cuando un chico que me gustaba mucho me metió mano por primera vez y me puso en órbita, entonces comprendí a lo que se referían aquellas muchachas. Pero eso no fue hasta muchos años después, por lo que Fridas y Kahlos, os recomiendo encarecidamente que no toméis decisiones por la presión social, la de grupo. Nunca serán experiencias tan placenteras como si decidís hacerlas en el momento adecuado con la persona adecuada.

Luego vinieron las drogas. El alcohol, el tabaco, los canutos, la cocaína, el éxtasis, el LSD, las setas… en mi barrio había de todo, y existía una especie de competición absurda por quién sería el/la que más se ponía, el/la que más mezclaba, el /la que más aguantaba. Todo esto no es más que un montón de tonterías, aderezadas por las subidas de hormonas que en todo caso trae más experiencias chungas que agradables. Yo soy una aférrima defensora de las drogas, opino que hay que tomarlas cuando apetecen, cuando nuestra conciencia nos pide agrandarse, cuando queremos conocernos mejor… hay muchas muchas maneras de tomar drogas, pero nunca lo hagamos ni para evadirnos ni para demostrar algo.

Las drogas, como la medicina, tiene su función. Tiene su manera de usarse, tienen su razón de ser. Los mismos animales las utilizan (los renos del norte de Europa se ponen finos de setas alucinógenas, los Jaguares se colocan con liana de ayahuasca, los pájaros, las vacas y otros animales comen fruta fermentada, que no es más que alcohol, los gatos buscan la hierba nebeda para volverse locos…). El hecho de que el alcohol esté legalizado en la mayoría de los países y que su consumo sea culturalmente aceptado, y que sin embargo tachemos de locos a los mexicanos que usan sus setas… eso es relativismo cultural del chungo, del excluyente, que trabaja haciendo que pensemos y creamos que nuestra postura, la de occidente, sea la única válida.

Caer en la presión social no es bueno para nadie. Con el tiempo, tu mism@ irás creando tus mecanismos de defensa hacia estas presiones. Hoy en dia, ademas de las presiones descritas, hay otras muchas que nos hacen mucha pupa, que son las que vienen de los medios de comunicación. Así que, Fridas y Kahlos, calzaros el chubasquero para hacer que todas las tonterías del mundo os resbalen y haceros fuertes en vosotr@s mism@s, en vuestra identidad.

Que nadie os dicte nunca lo que tenéis que ser, vestir, pensar o hacer. Os deseo con todo mi corazón que seáis libres, pero de verdad.

Un superbeso Minimoliano.

Hoy hace 10 años

 El primo Paco, no se puede ser más guapo.

Hoy hace 10 años que mi vida dio un vuelco, y no sólo mi vida sino la de toda mi familia. Hoy hace 10 años que nos falta Paco, mi  primo, que nos dejó con una penita muy grande. Porque era muy pronto, porque no se lo merecía. Porque estas cosas no deberían ocurrir nunca. De hecho, nadie se merece acabar como él lo hizo.
Siempre que llegan estas fechas se me revuelve el alma. Nunca he escrito sobre este tema, porque, aunque han pasado 10 años, sigo llorando como una niña cada vez que abro la cajita de mi memoria donde tengo guardadas todas estas sensaciones y experiencias. 
Hoy, aunque con lágrimas en los ojos y las convulsiones que conllevan, estoy lista y preparada para compartir con aquellos que quieran escuchar mi relato sobre aquel día fatídico, lo que me ocurrió. Que este texto sirva para concienciar las mentes de todas aquellas personas en cuyas manos reside la responsabilidad de que hechos como el de aquel 11 de Marzo no vuelvan a ocurrir jamás.

El que, en mi humilde opinión, tuvo la culpa de la muerte de Paco. Fuente

Todo empezó como cualquier otro día, me levanté, me preparé y me fui a trabajar. En esos días estaba trabajando en una empresa llamada DENTALITE, una empresa que se dedica a cosas de dentistas. La verdad, no entiendo muy bien qué hacía yo allí, pero bueno, era un trabajo. Llevaba muy poco trabajando, semanas, creo (la verdad, ya no lo recuerdo). Lo que sí recuerdo fue que me esforcé mucho por ese trabajo, como auxiliar administrativo. Y parecía que todo el mundo estaba satisfecho conmigo (o eso me parecía a mí).
Llegué a la oficina, tan normal, como siempre. Pero, al entrar una de mis compañeras que escuchaba la radio empezó a comentar compungida que habían puesto una bomba en Atocha y en Alcalá de Henares. El miedo recorrió mi cuerpo, de cabo a rabo, ya que mi madre, mi hermano y mi abuela vivían en aquella localidad. Yo me crié en Torrejón de Ardoz, un pueblo pegado a Alcalá. Y toda mi familia (o casi toda) vivía y vive en el Corredor del Henares: Vallecas, Santa Eugenia, Entrevías… Todos mis amigxs cogían el tren para ir a la universidad (bendita huelga que salvó el pellejo a un montón de gente), para ir a trabajar, para hacer sus vidas…
El miedo me hizo coger el teléfono y empezar a llamar a toda la agenda. Las líneas estaban colapsadas, y me costó mucho dar con mi madre y con mis amigxs, pero parecía que todo el mundo estaba bien. Algunos de lxs amigxs que solían coger ese tren se durmieron ese día, otros se salvaron por la huelga, recuerdo una amiga que se libró porque se le olvidaron los apuntes y tuvo que volver a casa… ¡¡Menos mal!!
Ahí llegó la primera advertencia de mi supervisora. No recuerdo el nombre de nadie en esa empresa, excepto el de ella. Primero porque era mi tocaya, Raquel. Segundo, porque me parece la persona más detestable de la puta faz de la tierra. Me dijo que no tenía ningún derecho a estar llamando a nadie en mis horas de trabajo, que volviera a mi sitio y prosiguiera con mis tareas. Le expliqué que toda mi familia y amigos podían ir en ese tren, pero ella insistió en que tenía que seguir trabajando. Y lo hice… con el corazón encogido. 
Llegó la hora de comer y me fui a casa, prosiguiendo por el camino con las llamadas. Al llegar a casa, hablé con mi padre. Yo estaba más tranquila porque parecía que todos mis allegados estaban bien. Y entonces soltó la bomba: no encontramos al primo Paco. ¿Cómo? 
De todos mis primos, Paco era mi favorito. Lo cierto es que siempre le vi como un príncipe azul. Fue el primer chico que me dio una vuelta en moto, y de hecho, por hacerme la valiente, me quemé el gemelo y no dije nada, para que no me tomara por una cría (tenía unos 10 años)… aunque la ampolla era del tamaño de un puño. Era guapo, inteligente, dulce… una persona sublime. Mirando atrás, creo que fue mi primer amor, amor platónico, pero amor verdadero, sincero y puro. Por su culpa siempre he tenido debilidad por los motoristas.
Recuerdo los veranos en Casillas con mis primos con mucha frecuencia, me encantaba pasar tiempo con mi familia. Recuerdo cómo un verano, enseñé a mi abuela a escribir, cómo mi abuelo nos hacía anillos con las monedas de 25 pesetas que tenían un agujero en el centro, lo guapo que era mi tío Paco y lo bien que olía, las tortillas de la tía Amparo, los filetes empanados de la tía Angelines; las croquetas de la tía Pepi, las migas del abuelo y del tío Cándido. Lo bien que me lo pasaba jugando y riendo con mis primas Esther y Rosana, mi primo Rober chinchándome todo el rato, mi primo Pepe metiéndose conmigo. Lo guapas que eran (y son) mis primas Lourdes, Mila, Nuria y Ana, que tenían locos a todos los mocitos del pueblo. Lo que me gustaba hablar con mis primas Eva y Marta, lo brutos que eran mis primos Juan y Candi… pero, ante todo, recuerdo a mi primo Paco, tan guapo, tan alto…
Mi prima Lourdes, su hermana, me llevaba de paseo por Madrid con Paco, su novio por esos entonces y su marido a día de hoy. Me compraban algodón de azúcar y yo me lo pasaba teta con ellos. Pero, lo mejor de esas visitas a Santa Eugenia era dormir en la cama de Paco. Me encantaba dormir rodeada de su olor.
Llamé al trabajo y avisé de que no acudiría por la tarde, que tenía que irme a buscar a mi primo. Mi supervisora me dijo que “tenía una actitud poco profesional” y me despidió. En ese momento me dio igual, tenía cosas más importantes en la cabeza. Pero tengo que admitir que, después, fue algo que me pesó sobre los hombros, y que agravó, con creces, mi tristeza y desilusión posterior. Menuda mierda de mundo injusto y sin corazón en el que vivimos. 
Mi padre intentaba tranquilizarme: no te preocupes, seguro que ha escuchado la explosión y ha visto a tantas personas heridas que se ha puesto a ayudar en los rescates, o se ha ido andando hacia algún sitio… La movilización familiar fue inmediata. Cada día que pasa doy las gracias al Universo por la maravillosa familia que tengo. Podrán pasar siglos sin vernos, pero todos nos llevamos en el corazón.
Todo era un caos. En el Gregorio Marañón, que fue el primer hospital que visitamos, nos dijeron que las listas de afectados las iban actualizando tan rápido como podían, pero que no podían identificar a todo el mundo, por lo que dejamos de guardia a un primo, y el resto nos organizamos. Hicimos grupos entre los primos y los tíos y nos fuimos a recorrer los hospitales con la esperanza de encontrarle. Yo fui con mi primo Juan, y nos tocaban los hospitales del sur de Madrid.
Cuando, horas después, bien entrada la noche, nos rendimos a la evidencia de que no estaría por los hospitales, nos reunimos todos en el IFEMA. Había muchísima gente, muchísimas familias angustiadas. Nosotros no perdíamos la esperanza, estábamos seguros de que aparecería en cualquier momento, conmocionado, en alguno de los hospitales colapsados que visitamos sin éxito. 
Recuerdo el abucheo a los políticos que asomaron el careto por allí. Las tonterías que se escuchaban sobre que si había sido fulanito o menganito el responsable del atentado nos ponía los pelos de punta. La manera en la que algunas personas allí trataron mal a familias afectadas por ser árabes. Desde luego, hay que ser gilipollas. ¿Qué culpa tenían aquellas personas que estaban pasando por lo mismo que todos nosotros? No queríamos saber nada de eso, sólo queríamos recuperar a nuestro Paco y su dulce sonrisa.
Una de las muchas veces que me levanté para ver si había nuevas noticias de los listados, dio la casualidad de que, el señor con el megáfono empezó a hablar. En ese momento, en el que yo estaba lejos de mi familia por haberme acercado a los listados, el señor gritó el nombre: Francisco Javier Barahona Imedio
Y el mundo se oscureció. Empecé a llorar, me caí al suelo de rodillas, hundí la cara en las manos… hasta que noté que alguien me ponía una manta por encima, me ponían de pie y me sacaban del recinto. Tranquila, me decían. Respira hondo, vamos, haz un esfuerzo. Andábamos deprisa. Una nube de personas (imagino que trabajadores sociales y psicólogos) estaban a mi alrededor. Cuando llegamos a la puerta de una nave, la voz (no puedo recordar su cara) me volvió a pedir que respirara. Y entonces, se abrió la puerta.
Una nave diáfana, blanca, con un montón de ataúdes puestos en perpendicular a cada lado de un pasillo sin fin. Yo no entendía nada, no podía dejar de llorar, no sabía qué estaba pasando. Entonces, llegamos al último ataúd de la izquierda. Y allí estaba, mi primo, mi amor, mi Paco. ¿Es tu Francisco? Me preguntó un Guardia Civil. Moví la cabeza a modo de contestación, entre sollozos. Y entonces, me calmé. Sentí su paz, sentí que estaba lejos de allí, en un lugar mucho mejor que éste. Nos dimos la vuelta y me llevaron a la parte contigua de la nave, donde unas mesas y unas máquinas de escribir nos esperaban. Cuando la señora que estaba allí empezó a hacerme preguntas, yo empecé a llorar otra vez. No podía contestar. Entonces, entró Paco, el marido de Lourdes, y se sentó a contestar. Menos mal que él estaba lo suficientemente entero como para pensar y hacer todos esos trámites burocráticos que hay que hacer. Yo me fui de allí, en un extraño estado, que no podía entender. Era como si me sintiera desconectada de la vida y del mundo. Más tarde me diagnosticaron un shock postraumático.
Mi dolor no era nada comparado con el de mi prima y mi tía. Mi tío Paco nos dejó hace ya muchos años, pero pude sentir cómo se indignaba desde el cielo. Toda mi familia, todos mis primos, estábamos (y aún lo estamos) rotos por dentro. Mis primos Candi y Juan que durante muchos años fueron sus mejores amigos, no podían creerse esta situación. Y es que, aunque pasen 10 años ya de todo esto, el primo Paco ha seguido en nuestras cabezas y corazones siempre.
Cuando llegué a casa no podía comer, no podía beber, no podía dejar de llorar. Llegó un momento en el que mi llanto era seco, estaba empezando a deshidratarme. Estuve así durante dos días, hasta  que me acerqué al espejo y me vi completamente desfigurada. Casi no se me veían los ojos, la frente completamente hinchada de llorar. Parecía un Klingon de los de Star Trek. El que era mi pareja entonces me obligó a llamar a mis padres. Cuando mi madre me vio en semejante estado, llamó a una ambulancia. Me pusieron un chute que me hizo dormir un día entero.
Cuando desperté no hacía más que preguntarme por qué. ¿Por qué pasaban estas cosas en el mundo?, ¿por qué no hacen más que poner las imágenes del horror en la tele?, ¿por qué utilizan a nuestros muertos para hacer campañas electorales?, ¿por qué seguir viviendo en un mundo así?
Perdí 16 kilos en un mes. Tuve que hacer 2 años de terapia para empezar a sentirme un poco mejor y dejar de tomar pastillas. Gracias César, por toda la ayuda que me diste. Llevo 10 años teniendo pesadillas, aunque gracias al Universo, cada vez son menos frecuentes. No pude volver a montar en un tren hasta 3 años después sin tener ataques de ansiedad. Cada vez que pienso en todo esto, un terrible y profundo rechazo al mundo me invade…
Las repercusiones psicológicas de perder la fe en la humanidad, el trabajo, la capacidad de ser independiente a la hora de moverme en transporte público, el miedo terrible que tengo constantemente a que algo le ocurra a cualquier persona que amo… son indescriptibles. Aunque hay cosas que no se superan nunca, sí que es cierto que las heridas se convierten en cicatrices y las cicatrices nos ayudan a ser más fuertes. Y aunque hay veces que pican, que duelen, que molestan, nos recuerdan que hemos sido capaces de superarnos como personas.
Y es que, sin quererlo, eso me ha enseñado mi primo: a ser más fuerte, a buscar mi independencia mental, de ideas y de vida. Paco era un ejemplo de superación y de que, si uno quiere, puede cambiar drásticamente su vida, con perseverancia y trabajo. Él me ha enseñado a no temerle a la muerte, a saber que cada día de tu vida puede ser el último y que, por tanto, tenemos la obligación de ser felices, de aprovechar la vida y vivirla con una sonrisa.
A día de hoy, ya estoy mucho mejor. Sigo llorando amargamente la muerte de Paco, no pasa ni un solo día en que no piense en él. El año que viene yo tendré la edad que él tenía cuando murió. Qué poco tiempo te dio la vida para disfrutar de tu familia, de tus logros, de tu chica, de tus sobrinos, de tu vida… Cómo te echo de menos, primo. Qué poco tiempo tuvimos para conocernos mejor, para querernos más si cabe, para estar juntos. Ojalá hubieses podido quedarte a nuestro lado.
Raquel*
Le dedico este texto a mi familia, que pasó y pasa su calvario particular, pero en especial a mi tía Amparo y mi prima Lourdes. Sois las personas más valientes que he conocido en mi vida. Os quiero con toda mi alma.

Comienzos, principios (Proyecto Kahlo Marzo 2014)

La situación actual es una calamidad. Vamos a reflexionar y buscar soluciones para ver una alternativa.

Ilustración: Marta A.


Con 18 años me fui de casa. No aguantaba a mi padre, el pobre, que también estaba pasando por lo suyo, y decidí irme. En esa época mandaba currículos y me podía tomar la libertad de elegir trabajos, porque las empresas se me rifaban. Joven, con idiomas, sabía de informática y trabajaba barato, un chollazo, vamos. Y por eso, me pude independizar.
Ahora mismo conozco a personas que pasan de los 25 y que no ven la posibilidad de salir de sus casas, ni a tiros. Cómo ha cambiado el cuento… y yo me pregunto: ¿qué podemos hacer al respecto?, ¿será que hay algo en el modelo actual que no funciona? Y la respuesta es “sí”. Creo firmemente que no es sostenible el modelo de vida que nos hemos planteado.
 Es una pena, pero es que hay mucha gente que no se plantea otra manera de hacer las cosas. Eso de trabajar en el campo, o de hacer algo fuera de convertirse en un crack de lo que sea para ganar mucho dinero, está fuera de nuestro pensamiento de vida plena… y es una pena. Es una pena que la gente se sienta con la obligación de ir a la universidad, aunque no tenga ni puñetera gana de estudiar, aunque lo que le enseñen le parezca una gran mentira, aunque sepa que esas técnicas que repite como loro no funcionan… da igual, hay que ir a la universidad y tener el título. Qué pena.
He conocido Fridas que se están sacando su tercera carrera por amor, por ganas. Que las disfrutan a tope, que cada palabra y nuevo concepto que se cuela por sus ojos les hace más felices. Y he conocido otras que, sin haber pasado por la universidad, tienen una capacidad ilimitada de aprender y de enseñar, verdaderas maestras que te demuestran cosas nuevas con cada pensamiento que sale de sus labios. El hecho de vivir en la sociedad de la titulitis y de la necesidad constante de ser mejores que los otros, alagando la frustración como parte de la envidia, me pone un poco enferma. Por eso, os comento sitios donde podéis buscar alternativas a vivir en un pisito en la ciudad o a tener que ir a trabajar a una oficina:
Aquí, el colega José María, que es todo un máquina, ha sido capaz de enumerar y poner en contacto a miles de personas y pueblos abandonados que necesitan gente que pueble sus calles. También hay una sección de compra y venta, y alquiler sin intermediarios.
Aquí un artículo muy interesante sobre la renta básica universal, un concepto que nos es muy ajeno porque no compensa, pero nada, que nadie lo sepa. Así que shhhh!!! Que es un secreto ;) 
Sobre la economía del bien común. Concepto que me parece súper interesante.
Sobre la liga de los optimistas pragmáticos, un montón de gente que ha decidido tomar las riendas de sus vidas y empezar a tomar cartas en el asunto.
Y después de ver todo ésto, dime: ¿¿sigues pensando que otro mundo no es posible??, ¿¿qué estás haciendo tú para crear un mundo mejor?? Fridas y Kahlos, que no nos tomen el pelo.

Un enorme beso Minimoliano.

 Minimol

La vida es un regalo (Proyecto Kahlo Marzo 2014)

Comenzando la educación de nuestr@s niñ@s con responsabilidad, el futuro cambiaría drásticamente.

Ilustración: Ori


Últimamente, cada vez más, saltan a nuestro alrededor casos de personas que abusan, que son víctimas de abusos de todo tipo (desde los malotes del colegio que se meten con los chavales por su peso, orientación sexual o porque sí, a los casos de pederastas, tráfico de personas, etc.).
Y estoy convencida de que todos estos temas se podrían atajar creando pequeños seres humanos que se sientan amados, respetados e importantes en el mundo. Es evidente que, cualquier niñ@ que pase por experiencias traumáticas severas, no desarrollará una personalidad sana. Es evidente que la primera responsabilidad siempre va a recaer en los padres y en los educadores.
Cuántas veces hemos visto padres que pasan olímpicamente de sus hij@s. Cuántas veces hemos escuchado de nuestr@s supuestos guías (padres, profesores, monitores de actividades deportivas…) que no valemos para nada, que somos una mierda, que si seguimos siendo así (así cómo, ¿¿ yo mism@??) no llegaremos a nada en la vida…

Esas palabras dejan mella en nuestra alma, de una manera tan profunda que nos terminan convirtiendo en pequeños zombis que siguen la marabunta, que dejan de pensar por sí mismos, que permiten que los demás hagan con ellos lo que quieran, que hacen lo que los demás esperan de ellos sin importarles su propia felicidad. La neurosis se basa en eso, en hacerte pensar que tú no vales nada para que tus valores desaparezcan y así seas dócil ante la vida, para que hagas ese trabajo que no te gusta sin rechistar, para que sigas el camino de baldosas amarillas que ellos (los malos) han preparado para sacarnos hasta el último jugo de libertad que pueda salir de nuestras almas.

Fuente

Con respecto a los que acosan, opino que no se cuestionan que el daño que hacen es para toda la vida, al menos, l@s más jóvenes (aquell@s acosadores de colegio e instituto que ante su propia pérdida del camino hacen daño a l@s demás). Estas personas realmente no son conscientes del dolor que provocan, o eso quiero pensar. Porque si me paro a pensar por un momento que realmente han llegado a desarrollar un sentimiento de gusto ante todo este tipo de comportamiento, entonces, perdería por completo la fe en la humanidad. Me niego a creer que una persona pueda ser feliz haciendo daño a los demás. Eso es una enfermedad mental grave, no es una persona equilibrada y completa. Es cierto que el ser humano tiene tendencias violentas, como todos los seres vivos. Todos tenemos la capacidad de defendernos, que para eso existe la violencia. Pero, me cuesta mucho aceptar que las personas que hacen daño de una manera tan brutal, realmente reciban algún tipo de recompensa de todo eso. Estoy convencida de que es más dolor lo que siente la gente que se comporta así con los demás. Porque el odio engendra odio, la violencia engendra violencia, y tener una mente y un alma lleno de negrura y malos pensamientos no creo que sea plato de gusto de nadie. Así que, creo firmemente, que si estas personas tuvieran la oportunidad de experimentar amor y paz de una manera completa, descartarían los demás sentimientos como base para su vida. Llámame comeflores si quieres :P 
Viendo la  película “The whistleblower” conocí la historia de Kathryn Bolkovac, una policía que por circunstancias de la vida acaba en Bosnia por el año 1999, justo después de la guerra. Todos conocemos la guerra de Bosnia, pero, el hecho de que fuera un patio de recreo para los psicópatas del mundo de los ejércitos (no se libra ni Perry, allí pringaba todo tipo de nacionalidad, sexo y raza) me resultó muy fuerte.

Kathryn Bolkovac y Rachel Weisz, la realidad y la ficción de “The whistleblower”. Fuente.

Y me indigno mucho, constantemente, cada vez que leo, oigo o veo una noticia relacionada con tratar seres vivos como si fueran basura. No entiendo cómo estas personas que tratan de esta manera a los seres vivos (personas, animales y plantas) no entienden que la vida es un regalo, es lo único que realmente se nos regala en este mundo. No entiendo cómo puede existir gente que no respete la vida, no solo la de l@s demás, empezando por la suya propia.
Porque tanto los soldados, como las pobres chicas a las que tratan como una mierda, son lo mismo. Están al mismo nivel de cualquier otro trozo de mierda del planeta para los dirigentes, que están demasiado preocupados por mirarse el ombligo mientras cuentan billetes, como para preocuparse de verdad por las personas.

¿Por qué le damos más importancia al dinero que a la vida? ¿No nos damos cuenta de que nos está destruyendo de a poquito?

Todo viene de la educación, una persona que valora la vida nunca jamás cosificaría ni trataría a otros seres vivos  de esta manera tan atroz. Desde aquí, Fridas y Kahlos, os invito a reflexionar sobre el valor de la vida, de la libertad, de la necesidad que hay de ser mentes despiertas para poder darles a nuestr@s hij@s un futuro en el que dejen de existir tráfico de mujeres, de niños, de órganos, de animales…
Acabemos con la mercantilización de la vida, con la cosificación del ser humano, con los conceptos de comprar y vender algo que no pertenece a nadie: la vida es un regalo, no lo olvides nunca.
Se os quiere, Fridas y Kahlos. Muchos besos Minimolianos.

Minimol

Secretos a voces (Proyecto Kahlo, Febreo 2014)

Para mí los secretos siempre han sido una manera de esconderse. No me parece que tengan ninguna función útil, al revés, hacen que los pensamientos se enquisten y se conviertan en tristes versiones de un sueño o de una meta a alcanzar.

Ilustración: Marta D.


Creo que los secretos no hacen más que taponar el corazón y el espíritu, por eso, yo nunca he sabido callarme: lo que ocurre en mi vida, siempre se ha podido contar. Tal vez por eso he tenido muchas personas en mi entorno que lo han usado en mi contra, pero me ha dado igual. Si algo me ha pasado, lo he contado. Si alguien me pregunta cómo estoy, digo la verdad, no me ando con medias respuestas, ni siquiera pienso en la respuesta, voy al corazón y lo abro de par en par. Quizás, por eso, por mi sinceridad y mi capacidad de compartir incluso las experiencias más duras, se me ha tachado de persona rara.
Siempre he pensado si no quieres saberlo, no me preguntes. Cuando alguien me ha hecho una pregunta delicada, le he preguntado “¿De verdad quieres saberlo?, ¿aunque la respuesta te duela?” Porque creo que una de las pocas cosas que nos quedan en esta vida es el ser sinceras con nosotras mismas y con los demás. Endulzar las respuestas es de hipócritas. Creo firmemente que la vida no está hecha para andarse con medias tintas ni con tonterías.

Fuente

Lo cierto es que los secretos han sido la piedra angular de muchas filosofías y religiones, son atractivos, son llamativos. Los usan para que aquellos que llevan más tiempo en el camino se sientan superiores a los que acaban de empezar. A mí eso de que dosifiquen la información haciendo creer a los feligreses de turno que no son dignos de saber… Me suena a tongo. Qué queréis que os diga, el misterio y el secreto son conceptos que me tocan un poco el papo. Perdón por la expresión. Hay muchas sectas que te tienen en más o menos consideración en función de lo que sabes, y lo que sabes va en función de lo que pagas. Así que, claro, el que más ha pagado es el que más sabe.

No sé si el libro este de El Secreto ha caído en vuestras manos, en las mías sí. Y bueno, a pesar de ser una americanada de esas que te deja con los ojos ojipláticos por la cantidad de tonterías que pueden llegar a soltar, sí que creo en que el secreto de la auténtica felicidad, prosperidad y éxito se encuentra en nosotras mismas, en nuestra capacidad de soñar, de comprometerte con una idea o concepto y con las ganas que tienes de hacer que tu vida sea mejor.
Una persona mide su interés muchas veces por todo aquello que calla, todo aquello que no cuenta. A mí las personas que son así siempre me han parecido que no son trigo limpio, que más que ser interesantes, son retorcidas, que las personas que no se abren al mundo huelen a rancio… Pero con los años me he dado cuenta, no sólo de que debemos aprender a amar y respetar a todas las personas como son, sino que no soy nadie para juzgar a los demás. Cada una hemos pasado lo nuestro, ¿cómo puedo permitirme el lujo de decidir que una persona vale más que otra únicamente por mi cabezonería y mis ganas de meter a todo el mundo en el mismo saco?
Parece una reflexión sencilla, pero no lo fue. Me ha costado mucho tiempo darme cuenta de que hay personas que no se abren al mundo porque duele, porque cuando una es como yo, que abre el corazón y permite que todo el mundo se despache a su gusto, se arriesga a que le dejen el espacio hecho unos zorros. Porque, si vivimos en un mundo donde la gente no tiene pudor en llenar los campos y los parques de basura, ¿qué no harán con el interior y el alma de una?
Yo seguiré siendo como soy, porque soy feliz de esta manera, dejando que fluya mi energía, comunicándome con aquellos que tengan ganas de escucharme y sintiendo que la vida es mucho más hermosa cuando los secretos se airean y toman el sol. Te animo, Frida; te animo, Kahlo a que seas capaz de poner en palabras aquellas sensaciones, miedos y situaciones traumáticas que guardas en el fondo de tu alma. Te aseguro que, si lo haces, con el tiempo verás cómo tus heridas se convierten en cicatrices, tejido duro que te permitirá sentirte protegida ante las adversidades de la vida.

Un superbeso Minimoliano.

¿Futuro? ¿Qué futuro? (publicado en PK Enero 2014)

 Amanda

La relatividad del tiempo es algo que siempre me ha fascinado. Desde que leí eso de que el tiempo es lineal, siempre me ha venido a la cabeza el hecho de que viajar en el tiempo tiene que ser posible. Siendo lineal, siendo un plano, ¿por qué no?. Desde que escuché hablar sobre la teoría de cuerdas, siempre he asociado (en otra escala, en otro nivel) las relaciones personales con las cuerdas del Universo. Los lazos familiares, los lazos con otras personas, son los que, junto con nuestra toma de decisiones, nos terminan de convertir en lo que somos. Ningunear el poder de los demás sobre nuestra propia vida, pensar que somos seres independientes y que no nos afectan los demás, es el mecanismo de defensa más jodío de la historia de la humanidad. ¿Que por qué? Pues porque es el que te hace despegarte, el que hace que no des importancia a la gente de tu vida, el que consigue que termines sin experimentar el amor en todo su esplendor. Cuidado, no digo con esto que las relaciones sean imprescindibles, o que estemos condenados a pasar nuestra vida siempre con esa persona que tienes a tu lado. Las personas cambian a medida que tú cambias. Todas las personas cambiamos (gracias al Universo).
Estaremos de acuerdo en que, a medida que estudiamos cosas más pequeñas (por ejemplo la ley de atracción de cuerpos o la gravedad), vemos que los mismos patrones se repiten en en Universo una y otra vez. Los átomos funcionan como pequeños sistemas solares. Las células de nuestro cuerpo tienen las mismas partes que cualquier ser (tienen sus mitocondrias, que les dan energía, tienen su aparato de Golgi para hacer cacota, tienen su membrana, que aunque es permeable para lo que ellas quieren, las definen en su estructura, ¡¡como la piel del ser humano!!, etc.). Y es que es fascinante ver como los mismos modelos se repiten una y otra vez hasta el infinito.

Fuente: Así es, todos tan monos cuando somos pequeños. Qué pena no quedarnos tan entrañables…
 

Y pensar en estas pequeñas “vanalidades”, darme cuenta del milagro de la existencia, valorar ese milagro como parte de mi vida es lo que hace que pueda vivir en la calle de la piruleta. Porque, si me pongo a pensar en mi futuro concreto, si tengo que dedicarme un ratito a pensar en lo que puede venir,  me tiemblan las piernas. No solo por el hecho de que las leyes son cada vez más castrantes, sino porque la fe en la humanidad es algo que brilla por su ausencia (al menos en mi vida). Y es que, motivos no me faltan. Empezando por noticias como que Belén Esteban es la autora del libro más vendido (hasta ahora a vendido 5 ediciones… Menos mal que Sampedro no ha vivido para ver semejante ultraje) o el hecho del daño que la publicidad y el porno indiscriminado hace a nuestros niñ@s, sin que a nadie parezca molestarle.

Fuente
 

Ya hemos hablado de cómo nos afectan las palabras, de el poder de los medios de comunicación en nuestras vidas, de cómo cambia el cuento en distintas culturas al llegar la televisión… Y todavía me encuentro comentarios como: “no, si es que estáis infravalorando la personalidad de la gente, porque todos tenemos una visión distinta de la sociedad, pero a mí no me influye la publicidad como vosotras decís, feminazis…”.

 

Que jartera, Fridas y Kahlos. Que JARTERA de cabezonismo. Por un lado, me dan ganas de abrir conciencias, por otro, de meterme en mi agujero Hobbit y pasar de la humanidad. Menos mal que aún estáis vosotr@s ahí, que nos leéis, que nos compartís, que nos debatís con criterio… Porque si no, dan ganas de perderse en el bosque. ¿Y quién sigue alegando que no es la solución? Porque, por mucho que mi entorno me mira con ojos ojipláticos intentando entender cómo puede existir una persona que prefiera la compañía de animales, plantas y naturaleza general antes que las hordas de personas que viven en la ciudad… Sí, lo admito, soy una jipi comeflores que se considera conectada con “algo” (la preocupación ante lo que ocurre en el mundo, en general). Y yo me pregunto: si hay seres así de descerebrados en nuestra sociedad, que deciden cerrar los ojos ante las verdaderas preocupaciones de la vida, sobre los verdaderos problemas que vamos, estamos o tendrán que enfrentar nuestros/as hijas/os, existirán consciencias mayores… ¿¿Y también más tontacas??
Vamos con otro ejemplo de cómo nos manipulan, ahora poniendo como objetivo las personitas más pequeñas y más indefensas:

 

Si es que, los niños son parte del mundo. Y no se tiene ningún tipo de piedad, al revés, se les domestica el cerebro para que, cuando crezcan, sean mucho más fáciles de manejar. Ahora ya les da igual que lo sepamos o no. Hace no mucho, me preguntaba dónde estarán trabajando todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida y que han sido psicólogos. Pues, como me temía, más de la mitad venden sus conocimientos a grandes empresas que se dedican a desarrollar las maneras de comer esa pequeña zona de tu cerebro, que pintado como los pictos (a lo William Wallace) y con su falda escocesa a cuadros intenta plantarle cara al consumismo. Ese irreductible, ese pequeño trozo de tu cerebro termina tentado por la rubia de grandes tetas y labios rojos que pasa por delante vistiendo solo channel n5. No tenemos nada que hacer (dicen muchos), nos tienen rodeados y la sociedad es así. No podemos estar aislados del resto de la humanidad (dicen otros)… ¡¡ERROR!! Siempre se puede decir algo:

Fuente
 

Nunca pensé que citaría a un grupo como Ska-P, volviendo a los orígenes… Pero creo que su canción Consumo-Gusto deja bastante claro, y a un ritmo pegadizo (sí, sí, cambiamos la letra por la de la marihuana y es exactamente la misma. Georgie Dann también lo hacía y es un ídolo. Y si no, no has tenido infancia).

Pues eso Frida, pues eso Kahlo. Nosotras, las personas, somos la única esperanza ante semejante plantel. Somos la única esperanza, de verdad. Que igual te puedes sentir como Luke o Leia en Star Wars: el peso del Imperio, de los Rebeldes y de todo el Universo reside en tus hombros, pequeño/a padaguan. Solo nosotros, con nuestras conciencias, podemos cambiar el futuro.

Fuente
  Mader main, si ya es difícil encontrar pareja hoy en día…¡¡mirad, Fridas y Kahlos, lo que nos espera!!

¿Y tú? ¿Qué futuro has pintado para tu vida? ¿Cómo? Me parece increíble que no lo tengas claro. Pues hala, a buscarte un cuaderno chachi y empieza a describir, lo más detalladamente posible cómo te gustaría a ti vivir ese futuro inmediato, que ya está aquí. Empezando por este 2014 que te deseo lleno de todos tus deseos: que el Universo ponga a tu alcance todas las materias primas que necesitas para convertir tus deseos en realidades.

Muchos besos Minimolianos.

Un año ya!!

Hoy hace un año que empecé con este blog. Durante ésta vuelta completa al sol me he planteado muchas cosas: irme de voluntaria a una granja, trabajar en cualquier cosa que me mantuviera cerca de la naturaleza y la tierra, meterme a monja budista… yo que sé, se me han pasado mil ideas por la cabeza, y todas ellas enfocadas a salir de esta sociedad, este sistema que, como bien dice la Mami es un sistema zombie : ya está muerto, pero no quiere reconocerlo.

Países tan “civilizados” como la propia Alemania han estallado, pero nada se dice, todo se calla. Sabemos que ya no hay vuelta atrás para con muchas de las acciones que se han llevado a cabo en nuestro país, pero a mi lo que me gustaría saber es si realmente existe la posibilidad de que España sea otra cosa. Creo que debemos tomar la responsabilidad que nos ha tocado vivir, y por eso, he decidido quedarme. No para cambiar el mundo, sino para crear el mío. Con esto no quiero decir que las personas que se han ido a otros lugares sean unas irresponsables que han pasado de su país, creo que es normal que cada uno intente buscarse las habas de la mejor manera posible. Respeto profundamente el valor que hay que tener para enfrentarse a un país distinto, irse lejos de la familia y los amigos para poder tener un futuro.

Y es que no nos damos cuenta de que nos están tomando el pelo. Por todos los lados. Dicen los Mayas que estamos dormidos, y tienen toda todita la razón. Y no es una metáfora, cada dia lo veo más claro. Nos han adormilado con todo su mercado, su capitalismo y su consumismo. Hoy, he tenido que ir (sí, he tenido porque si hay algo que odio en este mundo son los centros comerciales) a comprar. Buscando unas zapatillas, he dado con una escena que me ha puesto la piel de pollo: una niña sola en mitad de una marabunta de ropa y zapatos, todo revuelto, llamando a gritos a su mamá. La mamá estaba cerca de mí, y mirando con cara indiferente a su hija de no más de 3 años, ha pasado de ella. Pero de una manera que me ha revuelto el alma. El padre, llegando por detrás, la zarandea cogiéndola de el brazo y la grita que deje de montar el espectáculo, que deje en paz a su madre comprar. Claro que si.

De verdad, espero que podamos cambiarnos, que hagamos lo posible para no volcar nuestra frustración a nuestr@s niñ@s. Ojalá que, poco a poco, nos demos cuenta de que solo hay una manera de cambiar el mundo, y es por medio de nuestro legado: nuestr@s niñ@s y su educación. Si criamos un montón de gentuza que prefiera mirar zapatos antes de atender a sus hij@s, ¿en qué lugar nos deja eso? Hace unos días leía en algún lugar de la red una frase que me dejó marca: tenemos niños que dejamos abandonados en colegios aburridos y nos extrañamos de que luego los hijos abandonen a los padres en residencias de ancianos. Que sí, que el cole es necesario, que no hay muchas más opciones, que nadie se sienta mal por las palabras que utilizo, pero espero remover un poquito tu conciencia para que, de esa manera, ames un poquito más a los tuyos, y se lo digas de corazón cada día de tu vida.

Un besote Minimoliano, muchas muchas gracias por vuestro apoyo. Gracias a vosotr@s no pierdo la fe en la humanidad. Me ayudáis a creer que un mundo mejor es posible 😉

Podéis seguirme a través de:

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Cómo desterrar los malos sueños. Mayo 2013, PK.

Minimol nos muestra una técnica para tener sueños llenos de colores, olores y paz. Y nos propone un juego. ¿Te atreves a enviarle tu respuesta?

Meditación, relajación
Ilustración: Amanda


Qué curioso es, eso de contarle a alguien un sueño, y que esa persona tenga su propia versión. A veces clavados, otras muy parecidos, hay sueños que se repiten en la historia del ser humano, y de alguna manera nos conectan con los demás.
Uno de los más recurrentes es ese en el que uno no puede moverse. O que intenta gritar y no le sale voz, o se  le tapa la boca, o le sujetan… Son sueños angustiantes.
Existe una técnica que a mí me ha funcionado para salir de esos sueños. Lo primero que tenemos que saber es que el terreno de los sueños es el terreno de la imaginación y de los miedos. Debemos tener tiempo diario para visualizar, meditar o como quieras llamarlo. Desde muy pequeña, mis padres antes de dormirme me contaban un cuento y luego hacíamos una meditación guiada. Ellos nos enseñaron a poder irnos mentalmente a un lugar mejor de una manera muy rápida. Nunca llegábamos a escuchar entera la visualización, nos quedábamos “roques” en seguida, porque es un estado de lo más agradable. Y la llamo así, visualización, porque lo que hacían era llevar nuestra imaginación y nuestros pensamientos a un terreno onírico lleno de colores, olores y paz, por lo que dormirse era lo más fácil del mundo. A veces íbamos a un bosque, otras veces nos centrábamos en nuestro cuerpo y relajábamos parte por parte, todas las partes del cuerpo. ¡¡Una maravilla!! Por eso, supongo, me encanta dormir.
Total, cuando un@ sabe relajarse, primero por medio de la respiración profunda, luego por el poder mandar todos los pensamientos a tu bosque, o a tu desierto, o a una habitación especial para ti en la que puedas resetearte mentalmente y dedicarte al placer de sentirte feliz… cambia nuestra percepción de las cosas. Y es una herramienta estupenda para los momentos de ansiedad, de pérdida de control… Controlar la ira no es fácil siempre.
Poder parar la mente y la cabeza son claves para un bienestar completo. Los sueños son reflejo de nosotr@s mismas. La manera de cambiar los sueños, o de parar una pesadilla,  puede variar. Mi madre me enseñó a imaginarme cómo un Ángel maravilloso y lleno de luz me abraza, transmitiéndome tranquilidad, calma, amor, paz… todo lo que puedes necesitar en un momento dado. Y no sólo me lo imagino en los sueños, sino en cualquier situación en la que me encuentro que me es desagradable. Cuanto más te lo imaginas, más fuerte se hace. Y sí, esta técnica es cuestión de imaginación. En eso se basa. Si la figura de un ángel no te gusta, pues imagínate lo que quieras: a un oso amoroso, a tu abuel@, a tus hij@s, yo que sé. Una figura que te dé buen rollo. Y cuando lo imagines, siente como te sujeta cuando te abraza, o el olor de las plumas de sus grandes alas rodeándote, o el cosquilleo del pelillo de Coco… el perfume de tu pareja… yo que sé…
Llámame zumbada, pero haz la prueba. Antes de irte a dormir, siéntete protegido por el amor y el calor de los tuyos, estén donde estén. Verás como tus sueños y tu vida en general cambian. Porque el mundo de los sueños y de la imaginación tiene mucho más poder del que pensamos.
Y si te ves en medio de uno de esos sueños angustiantes (a medida que visualizas y que juegas con los elementos oníricos, serás más consciente de tus sueños) imagínate ese calor, esa figura protectora a la que has dado forma, y cambiarás de sensación.
¿Eres de l@s escéptic@s que no creen en el simbolismo de los sueños? ¡Bien! Este reto está hecho para ti. Te proponemos dos juegos de imaginación. Consiste en que describas cada uno de los elementos que te detallamos a continuación. Todos ellos son elementos oníricos que representan tu personalidad, la manera en la que vives la vida, las relaciones, lo que esperas de tu futuro, tu visión de la muerte… No existen respuestas correctas, cada un@ debe describir aquello que irrumpe en la mente cuando leemos (lo primero que se pase por tu cabeza). Cuantos más detalles nos cuentes, más profundo será el análisis.  Cuánto más describas, sobre todo la interacción entre los elementos, más información recibirás.
Déjanos  tu descripción en comentarios y te haré llegar el significado. No leas las descripciones de los demás hasta que hagas la tuya propia, podría condicionar la interpretación. ¿¿Te atreves??
Estos lugares te pueden servir luego para trabajar en tus cosillas . Tómate tu tiempo.

Tu desierto
Imagínate un desierto. Describe todo aquello que te venga a la mente: ¿Cómo es el cielo? ¿Hay dunas? ¿Cómo son? ¿De qué color es la arena?
Imagínate una escalera. ¿Cómo es? ¿En qué parte de tu desierto está?
Imagínate unas flores. ¿Cómo son?¿Dónde crecen?
Imagínate un caballo. ¿Dónde se encuentra? ¿Cómo es?
Ahora ves que a lo lejos viene una tormenta. ¿Cómo es? ¿Cómo evoluciona?¿A qué huele? ¿Cómo interactúa con el resto de los elementos?
Mientras has descrito tu desierto… ¿dónde te encontrabas tú? ¿Qué te ha pasado a ti durante la tormenta?
Es importante que describas cómo afectan cada uno de los elementos a tu desierto, cómo interactúan los elementos entre sí, si es que lo hacen… Ya lo sabes, cuántos más detalles, más información.

Tu bosque
Imagínate un bosque. ¿De qué color son los árboles? ¿En qué estación se encuentra?
De pronto, te encuentras un sendero. Síguelo. Descríbelo. El sendero llega a una casa. Descríbela. Buscas una puerta por la que entrar. ¿Por dónde entras? ¿Te ha costado encontrar una entrada? Una vez dentro, describe aquellos elementos que se encuentren en el interior. Hay unas escaleras que suben a un desván. Sube y describe. Una vez recorrido el desván, baja hasta el sótano. Descríbelo.
Sal de la casa. El sendero continua. Lo sigues y te encuentras un río. Pasas sobre un puente. ¿Cómo es? Describe. Al otro lado del puente, te encuentras un muro. ¿Cómo es?
¿Puedes asomarte de algún modo al otro lado? Describe lo que ves.

¡Esperamos vuestros comentarios!
Minimol

El peso del pasado, PK, Noviembre 2013

Una persona no es libre hasta que está en paz con su pasado.

Ilustración: Inés


El concepto de libertad es algo muy ambiguo. Lo cierto es que no tenemos toda la que nos gustaría, solo tenemos que echar un vistazo a los artículos de PK para darnos cuenta de que la esclavitud ha evolucionado, pero no ha desaparecido. Somos esclavas/os de la moda, de los cánones impuestos, de las expectativas (de las de los otros y de las nuestras propias), de la programación mental de los medios, de el qué dirán… Entonces, ¿dónde queda la libertad?

Creo fírmemente que la libertad es un concepto que tenemos mal entendido, mal aprendido y mal enseñado. Creo que las personas somos libres cuando realmente podemos tomar las decisiones que nos llevan por el camino de la felicidad. Cuando una persona decide ser coherente consigo misma y toma las riendas de su vida, desde el corazón y la sinceridad y no desde la avaricia o la envidia. Creo que no nos damos cuenta de la importancia que tiene el ser conscientes de nuestra propia responsabilidad.

Y esta responsabilidad individual, la de el ser feliz, la hemos aparcado a un ladito porque nos han hecho creer que no es importante. Que hay que ser útil, para la sociedad, para la familia, en el trabajo, en los estudios… Y así nos pasa, que tomamos el camino que nos imponen desde que somos niños/as. En el momento en el que nuestra infancia ha sido traumática, sea cual sea la razón, tenemos el camino mucho más complicado. Sabemos que los primeros cinco años de vida dictaminan tu actitud en el futuro: cuando sufrimos estrés, no tenemos un ambiente adecuado o nos sentimos rechazados, lo que ocurre es que el resto de tu vida vas a intentar sobrevivir. Vas a tener la sensación de que todo lo que te rodea es amenazante, es malo o incluso agresivo. Sin embargo, el tener un ambiente equilibrado hace que tu curiosidad, tus ganas de aprender y tu entorno te sean atractivos. Por lo que tu vida será mucho mejor, en todos los sentidos.

Es importante no caer en el relativismo de los problemas, eso de: “no, es que yo he tenido una vida muy triste o muy dificil y tú no tienes ni idea de lo que eso pesa…” ¡¡Error!! Primero, por compararte con los demás, deja de hacerlo. Eres una persona única en el universo, por tanto, no pretendas ser igual que otra/o. Y no menosprecies los problemas de los demás porque pienses que los tuyos son más gordos, o más importantes. Cada persona vive como puede las experiencias que le ha tocado vivir.

Teniendo esto en cuenta, no es difícil ver el camino hacia la auténtica libertad: ponerte en paz con tu pasado. Este mes de diciembre os propongo un reto, Fridas y Kahlos, y es el de intentar tratar con amor todas las experiencias de tu pasado. Lo sé, sé que es difícil, sé que hay situaciones muy duras y muy chungas que parece imposible tratar con amor. Ahí está el reto, nadie te ha dicho que la vida sea fácil. Pero, te aseguro que cuando nos ponemos a ello, el ser humano tiene una capacidad infinita a la hora de amar, de perdonar y de poder cambiar de perspectiva. Esto es lo que nos hace libres.
Es cierto que el primer paso para superar el pasado (más aun cuando éste ha sido traumático) es el vivir el sentimiento a tope. Y es que tenemos la cuestión cultural de que el que llora, es un débil. El que comparte sus problemas, es un pesado (cuidado, compartir los problemas no significa contar una y otra vez la misma batallita. Y sí, cada persona tiene su manera de afrontar las cosas y de pasar sus procesos, pero nunca debe ser excusa para quedarse anclada/o en el pasado). Abre los ojos, empieza a sentir las cosas que has dejado a medias, termina tus procesos, llora, grita y déjate llevar por los sentimientos. Y cuando estés harta/o del temita en cuestión y te des cuenta de que ya has hecho aquello que necesitabas, cuando sientas que ha llegado el momento de desprenderte del dolor que te causan ciertos recuerdos, entonces estarás preparada/o para afrontar con amor el resultado.

Y es que, el resultado eres tú. Si no hubieras pasado por todas esas cosas negativas, horribles, angustiantes que han conformado tu pasado, nunca hubieras llegado a ser la persona que eres en estos momentos. Así que, agradece al universo cada día por ser quien eres. Y eso, incluye las cosas malas que te han pasado. Lo sé, sé que no es justo que pasen cosas horribles, y menos aún a los niñas/os. Sé que el mundo muchas veces parece una auténtica cloaca, sé que no es justo que nadie sufra… Y no voy a enarbolar ese manido mantra de: “las cosas pasan porque tienen que pasar” o “sin las cosas malas no valoramos las buenas”. Estas frases siempre me recuerdan eso de mal de muchos consuelo de tontos. A lo que te animo es a que ames a la vida, al mundo, a las personas y a todo lo que somos desde lo mas profundo de tu corazón. 
Porque lo único que nos hace libres es asumir que la vida es como es, y que la única persona que puede cambiar tu realidad, eres tú misma/o.
Y para muestra, un botón. Os dejo con el trabajo de Amparo Mejías… ¡Los pelos como escarpias! Y es que, lo que nos ocurre en el pasado siempre configura nuestro futuro…

Gracias Amparo por compartir tu visión del mundo con nosotras/os.

Nathalia Princess of Ibiza full movie from Amparo Mejias on Vimeo.

Minimol

Locura como forma de vida, Publicado en PK, Noviembre 2013

No renuncies a tu identidad personal por ser parte de un grupo. En tu individualidad está tu riqueza, está tu esencia, ahí estás TÚ :).

Ilustración: Estrella


La verdadera locura del ser humano reside en nuestro más profundo ser. Queremos, como especie, sentirnos distintos del resto de las especies. Tenemos la avaricia de quererlo todo, cuando no nos damos cuenta de que ya nos pertenece. Estamos cegados por el poder de la palabra y de la imagen, y no nos permitimos tomar nuestras propias decisiones, al revés, hay sitios donde no se nos permite ser individuos, y las técnicas son distintas.
Por un lado tienes la mano dura. El prohibir. En Afganistán las mujeres están sometidas de una manera brutal. Madre mía, ojalá supieran que hay un ejército de Fridas y Kahlos que las apoyamos. Y aquí entramos en una cuestión de lo más peliaguda. La locura de la guerra. ¿Se debe uno plantear usar la fuerza para defender a esas mujeres? Quiero decir, qué pasaría si un ejército de personas, no un ejército militar, un ejército de personas se plantara allí e intentaran abrir una Universidad para mujeres… ¿Qué pasaría? Lo más fácil es que los maten a tod@s antes de abrir siquiera. O al menos es la idea que tenemos desde aquí. Y entonces, la guerra, ¿no habrá que hacerla desde la educación? Pero, claro, a ver quién puede dar con ellas…
Vuelvo siempre al ejemplo de la Universidad de los Descalzos, desde donde han conseguido hacer llegar la luz solar a muchas aldeas en el mismo Afganistán.
Luego está la otra, la de “por lo bajini”. Gran frase que indica cómo, de manera sibilina, nos comen la cabeza sin darnos cuenta hasta llegar a extremos como el que nos cuentan Lola y Mines aquí. En mi vida, nunca, me había planteado si la forma de mis muslos es la acertada para la sociedad. Ver que hay muchachas pasándolo fatal porque no tienen un hueco entre las piernas… Cuando yo era adolescente, se decía que tener las piernas separadas era señal incluso de ser “una guarra”, o “de montar a caballo”, es decir, que estabas “abierta”. ¿¿Y ahora resulta que es al revés?? De verdad, el mundo está loco…
Tal vez no estamos haciendo la guerra como debemos. Si hay algo que ha conseguido, por ejemplo, Coca-Cola es que asociemos una imagen a un sentimiento a un producto. Eso es programación inconsciente. Si se puede programar desde ese punto, está claro que se puede hacer una “programación positiva”. Aquí tienes el ejemplo de un profe en México que ha conseguido en un año que sus alumnos pasen de ser mediocres a ser de los mejores del país. ¿Cómo? Enseñando motivación.
La locura de lo que están haciendo con nosotros, cómo nos están haciendo perder la perspectiva de nuestra individualidad, cómo nos arrastran a compararnos unas personas con otras, para generar envidias y tontunas… Y nosotros, Fridas y Kahlos, ahí, dejándonos.
En mi vida he tenido muchos momentos de locura. Buena y mala, que hay de todo. Me han tratado un poco de loca siempre, porque un poco raruna sí que soy. Cuando era pequeña tenía tres amigos imaginarios, Apolo, Gatito y Starbar. Y me gusta recordarme hablando con hadas y duendes en el bosque. Esto siempre ha llamado mucho la atención, a todas las personas que me han conocido, despertando en los demás la necesidad de convertirme en parte de un grupo. Yo me he llegado a sentir como el zorro de el Principito. Yo no quiero que nadie me domestique…

Me parece muy curiosa la reacción de la gente cuando les cuento estas cosas. He tenido la suerte de tener una infancia con una halo de surrealismo mágico que ha hecho de mí la Minimol que soy. Estoy contenta de vivir en la calle de la piruleta, aquí las malas noticias solo llegan cuando yo quiero. Porque recibirlas sin estar preparada me hace infeliz. Me he dado cuenta con el tiempo de que me afectan mucho, pero mucho más de lo que me gustaría, los males del mundo.
Es verdad que, nos guste o no, el ser humano es un animal social que necesita de sus semejantes para sentirse completo. Y aunque lo esencial es invisible para los ojos, aunque sepamos que lo que de verdad importa lo vemos con el corazón, muchas veces no somos conscientes de lo importante. Y menos aún cuando más nos influye, en la adolescencia.
Últimamente varias personas de mi entorno se están enfrentando a esa parte de la vida tan tormentosa y decisiva, de la que todas las personas, independientemente de su raza, género o condición quieren salir corriendo, lejos, muy lejos…. Y es que, años después de haber superado la locura hormonal, seguimos pagando las consecuencias de nuestra ignorancia. Son unos años convulsos que nos predisponen a ser la persona que llegaremos a ser. Pero no creo que juzgar a las personas por esa etapa de su vida sea muy realista. La gente, gracias al Universo, cambia, evoluciona.
A lo largo de los años, he conocido gente de lo más rara. Desde aquellos que nunca han soñado hasta gente que veía a sus muertos. He conocido a gente esquizofrénica, paranoica… He visto cómo la gente se queda loca de consumir drogas. Pero lo cierto es que al final todas esas personas han cambiado, y mucho, a medida que las hormonas se asientan y dejan de convertirnos en polvorines químicos.
Y al final, mi concepto de la locura está basado en que creo que los locos nos cambiamos de gafas para ver la realidad. Opino que los locos, cada uno en su grado y a su manera, tienen su manera de interpretar el mundo, de descubrirlo, de compartirlo y vivirlo. Cada persona tenemos nuestra manera de enfocar nuestros pensamientos, normalmente no nos paramos a investigar demasiado en el punto de vista de los demás, y caemos en el error de creer que todo el mundo piensa como nosotros, que la norma, lo que describe la palabra “normal”, es lo que nos define por defecto.
Ese es el motivo por el que nos llevamos muchos chascos con las personas que nos encontramos por el camino, porque damos por sentado que van a tener las mismas percepciones de la realidad que nosotr@s. Y estamos muy pero que muy equivocad@s, Fridas y Kahlos.
Sabemos que las personas, bajo el efecto de ciertas sustancias y aquellas que tienen tipificada algún tipo de enfermedad mental, llegan a tener el mismo tipo de alucinaciones, sentimientos, etc.  Sabemos que la química del cerebro forma una parte fundamental en el comportamiento humano. De ahí todo eso de que con el pensamiento podemos cambiar nuestro cuerpo. Y es cierto.

Tod@s, Fridas y Kahlos tenemos un momento como éste… ¡No te desanimes!
 

Los pensamientos configuran nuestros sentimientos. Van de la mano. Un ejercicio estupendo cuando tenemos un ataque de ansiedad o de ira es recurrir a un pensamiento agradable, junto con la respiración profunda a intervalos regulares, manita de santo.
Tenemos una capacidad especialmente irritante como especie: clasificar. Tenemos que clasificarlo todo, y cuando una persona se sale de “la norma”, siendo original, ocurre lo de siempre: se te echan todos encima. Por distinta, por rara, por no ser como todas las demás…
Si no fumo, no molo. Si no pruebo eso, soy una cobarde. ¡¡No, no, no!!

Ojo a la hora de elegir los grupos, que luego pasa lo que pasa… Una pista, si el montaje del cartel te hace echarte unas risas (ese predicador con su gorra y su loro), y la mezcla de Navidad con perreo no la ves (¿cómo es eso de que los católicos nazis perrean?), igual ese no es tu sitio… Pero, analicemos un poco este cartel, que pretende llamar a “adultos jóvenes”. Hay una cosa que nos caracteriza a todos los adolescentes del mundo, y es que queremos ser mayores. Es un reclamo de lo más habitual, esto de hacernos sentir mayores. Tomando tus decisiones, te sientes mayor. Si tu madre te dice: “No te vayas con fulanita que no me gusta”. Pues ahí estás tú, adolescente maduro para hacer lo que quieras, que para eso eres mayor. ERROR.
No, no eres mayor, eres un adolescente. Y tu madre, aunque te fastidie, lo más probable es que tenga razón. Pero ese es un secreto entre nosotros, Fridas y Kahlos. Que no se enteren las madres ;).

La presión de grupo, el hecho de que todos tus colegas te digan que hagas algo, es más viejo que Pitágoras. El grupo siempre va a por la persona que se deja convencer, y aunque la mayoría de las veces no se hace con ánimo de que nadie resulte herido, siempre hay alguien que sale herido. Y no tiene por qué ser una herida física, las heridas psicológicas, invisibles al ojo, son muchísimo peores para curar que aquellas que podemos remendar.
Un claro ejemplo de las cosas que nos hacen daño sin darnos cuenta son las modas absurdas. Una de ellas acaba de caer en la redacción, Lola y Mines la tratan en su artículo sobre el thigh gap. Ya se que me repito… pero es que… mira que nos gusta complicarnos la vida…
No estás sola, Frida. No estás solo, Kahlo. No os sintáis mal por ser distintos o por no encajar en sus reglas o sus expectativas. Si estamos locos por querer ser libres en nuestra forma de vestir, de ser, de manifestarnos o de lo que sea, pues que les den morcilla. Que no nos quiten nuestra identidad individual, que no nos conviertan en borregos. Seamos todos ovejas negras, indomables de mente, gente con criterio y con ganas de expresarse como somos.

Hay muchas personas tildadas de locas durante toda su vida, hasta que de pronto: ¡Chan! Se hacen genios, maestros o lo que sea. Picasso, Miró, Poe…
Eso no significa que ahora todos tengamos que convertirnos en grandes artistas, que no. Que el hecho de ser TÚ, eso es lo importante. Ahí está lo fundamental, la clave. Hay etapas en la vida en las que no estamos definidos, y lo que debemos buscar son los patrones que nos sirvan como guía para encontrar nuestro camino, como la vara que se le pone a la tomatera para que suba y tome el sol.
Nadie dice que encontrar el camino sea fácil, y aunque de la cordura a la locura hay un solo paso, es un abismo de diferencia. La locura con su adrenalina, con sus momentos inolvidables, con su sello personal y de identidad, se hace querer. Pero, precisamente porque es un cóctel total de química cerebral, no olvidemos nunca nuestro ser, Fridas y Kahlos, nunca hagáis nada de lo que después os arrepintáis. Quiero decir, que si decides hacer algo, hazlo con todas sus consecuencias. Sabiendo lo que haces, valorando el riesgo y aceptando de antemano las posibles consecuencias. Asi es como llega un@ a ser madur@.

Se os quiere, ¡¡¡que viva la locura!!!
Minimol
Estas palabras estan dedicadas a Sara, Zoe, Oscar, Andrea y Dani: Mis primitos, ¡que la adolescencia os sea propicia!