Mudanzas (Minicuento II)


Cuando cerró la puerta del antiguo piso, su alma descansó. Fue como si le hubieran quitado un peso muy grande de encima. Sentía, al ver el sitio vacío, que la vida la llevaba por el buen camino, que en algún lugar estaba el nido que estaba buscando, que sentía que necesitaba.

Cuando abrió la puerta de la nueva casa, un rayo de alegría y de posibiliades le cruzó la cara. Y pensó dónde pondría las cosas, y limpió aquello para darle aspecto de hogar, y preparó la base de un buen nido. Y al ritmo de la música, con unos buenos caderazos al ritmo,  la vida se bebe de otra manera.

La pilló desprevenida, sin esperarse que aquella caja, una simple y sencilla caja, pudiera llegar a albergar tantas cosas. Se encontró planos de ciudades, de países, de serranías de distintos continentes. Se encontró monedas de lugares remotos. Se encontró billetes de tren, autobús, una foto de ese señor tan majo que te llevó en coche hasta Pau, de esa señora maravillosa que me hizo de guía por Niza…

¿Cuántos recuerdos necesita una de su vida? Se sentó a meditar. Y por un lado, echó de menos a ciertas personas, ciertas situaciones, ciertos comportamientos y hábitos. Y por el otro valoró por lo que había pasado, y sin darse cuenta, volvía a sonreír pensando en lo que tenía en ese mismo momento. Y se hizo un ovillo al pensar en el futuro.

Porque le dolió intuir que, si las cosas no cambiaban pronto de una manera pacífica, al final, su casa, su país, su pueblo, su mundo se terminaría convirtiendo en una dictadura a la altura de Wells, Orwell,o la misma  Collins. Y se abrazó, e imaginó que las respuestas a todos los problemas del mundo estaban en esa caja. Si todo el mundo comprendiera lo importante que es viajar, conocer gentes y lugares distintos…

Entonces la humanidad se daría cuenta de que tod@s somos iguales, la misma raza, la misma criatura. Se darían cuenta de la inutilidad de fronteras. De la necesidad de compartir igualitariamente la cultura, la sanidad, la riqueza. La necesidad de que tod@s tengamos las mismas oportunidades en la vida, la fuerza de una sociedad que elija su futuro de manera individual de forma inteligente, explotando sus habilidades de individuo libre para el bien del pueblo. Porque la felicidad de un@ es la de tod@s. Porque compartir es la única manera de supervivencia digna.

Y se durmió, y soñó cómo un mundo así era posible.Que un mundo así podría ser palpable. Que la humanidad despertaba de su letargo y se daba cuenta de lo absurdo de la situación. Que empezábamos a adoptar medidas de educación social: básico para el control de la natalidad. Básico para posibilitar que todo el mundo tenga las mismas oportunidades. Básico para poder repartir la riqueza. Básico para crear un nuevo mercado, basado en el sentido común, que siga premiando a los que trabajan, pero nunca a los que explotan.Básico para crear una sociedad feliz. Básico para que tú seas feliz.

Fuente: Estrella

Una respuesta a “Mudanzas (Minicuento II)”

  1. Espero que todos empecemos a adoptar ese “básico” del sentido común para el bien común. Me siento totalmente identificada con lo que has escrito. Gracias por poner en palabras los que muchos sentimos en el corazón Minimol.

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