Mona (Minicuentos III)

Mona era una niña despierta. Tenía los ojos siempre atentos a todas las cosas que pasaban a su alrededor, porque la vida era muy interesante, y no quería perderse ni un momento. Hubo momentos, en los que tenía cosas que decir, pero no sabía cómo… hasta que de pronto un día, lo supo: supo que ella tenía un super poder que nadie (o pocos) comprendían: podía sentir con la música. Y no solo al escucharla, sino al producirla.

Cuando Mona se dio cuenta de eso, se sintió muy feliz, porque comprendió que, aunque no todo el mundo lo entendería de la misma manera, resulta que hay un abanico enterito de sentimientos, que con sus corcheas y octavas acarician los nervios auditivos, procurando un placer y un confort que pocas cosas te pueden proporcionar en la vida. ¿¿O no es cierto que cuando estás triste te apetece un tipo de música y cuando estás content@ te apetece otro??

Mona era muy feliz, pudiendo acariciar cuerdas, golpear tambores, cantar, vibrar… vibrar… con la vida, contigo, con ell@s, con el mundo…. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *