La gata niña (Minicuento V)

 Mimi tuvo que competir por la teta de su mamá siendo gatita bebé, la convirtió en una luchadora nata. Siempre estaba prevenida por si había que comer algo, porque ella tenía que crecer mucho para no tener problemas nunca a la hora de comer mas. Es una supuesta ventaja en el mundo gatuno tener la posibilidad de ganar más que nadie. Eso hace que los gatitos traigan regalos a los dueños, dicen que piensan que son inútiles… gracias, gato…pero un poco de razón, si que tienen.

Pero Mimi no era así, ella no subestimaba para nada a los humanos, al revés, les tenía envidia. A Mimi le gustaba viajar (era el único gato civilizado a la hora de meter en un trasportín) le encantaba el coche. Mimi quería sentir la sensación de viajar en avión, lo había visto por la tele. La abuela pasaba horas viendo la tele, así que Mimi también, ronroneándola y dándole calorcito en las rodillas doloridas.

Cuando se dio cuenta de que la abuela estaba haciendo una maleta más grande de lo normal, Mimi temió que la dejara en casa. Alguna vez, si se iba con sus hijos de vacaciones, los dejaba en casa por bastante tiempo… no quería  riesgos. Así que se acurrucó en lo alto de la ropa de su dueña y ronroneó hasta quedarse dormida, en un sueño de colores…

Fuente: Marta Virgulilla

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